No me queda más que mostrarles pizcas de ese lugar del que provengo, enclavado en algún lugar del Sur lejano de nuestro País, olvidado por gobiernos y gobernantes, pero que no pierde la esencia de Ser. Entre calor y aguas frías los invito, y como dijo alguien una vez.. ¨El que va a Duvergé.. Vuelve Otra Vez!¨

En este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, les dejo unas palabras de mi madre, no sin antes agradecerle a Dios por regalarme el más maravilloso ser de esa especie, haciendo énfasis que debemos celebrar a diario la bendición de tenerlas, sin más, los dejo con las palabras de la jefa de mi vida.
La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo diecinueve que fue, en el mundo industrializado, un período de machismo y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.
La mujer, es la base fundamental de la sociedad junto al hombre, pero no podemos olvidar que es justo que tenga los mismos derechos que el hombre para hacer de nuestra sociedad, una sociedad justa en todos los sentidos de la vida.
Nuestra historia es claro testimonio de la decisiva contribución de muchas mujeres para que cada día sigamos avanzando hacia una sociedad dominicana cada vez más justa, humana, solidaria y democrática.
Es importante aprovechar este día para reflexionar sobre la relevancia de la participación de la mujer en los procesos históricos, sociales, culturales, políticos y económicos que han conducido a las diversas sociedades del mundo a trillar un camino de justicia, equidad y libertad; pero sobre todo, de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Luchamos por vivir en una nueva sociedad en la que se privilegie el derecho irrenunciable de disfrutar, en condiciones de igualdad, de la riqueza material y espiritual que entre todas y todos hemos construido.
En mi condición de mujer, madre y educadora, extiendo a todas las mujeres dominicanas un abrazo solidario en este Día Internacional de la mujer y les reitero el firme compromiso de seguir trabajando juntas por la construcción de una mejor República Dominicana.
¡Adelante! Celebremos con alegría el “Día Internacional de la Mujer”!!
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marzo 08, 2010
| By : Rudy Enmanuel Perez | In :
Hace tiempo le he venido dando seguimiento al trabajo de un talento local llamado Numenem, el muchacho tiene talento en lo que hace y con las limitaciones que trabaja me parece que tiene calidad. Aquí les traigo una canción que interpretó en homenaje a los vecinos haitianos con respecto a su reciente tragedia.
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marzo 04, 2010
| By : Rudy Enmanuel Perez | In :
Ni una sola palmera, ni árboles frondosos ni sillones para tomar el sol. Tampoco se ven señales de las exóticas flora y la fauna que promueven los ecologistas como símbolos del Parque Nacional Jaragua. Sólo se advierten el sol abrasante de un mediodía que se alarga hasta las 4:00 de la tarde y caminos de arena que calientan los pies e impiden caminar. Sólo se ven cactus, árboles que dejan pasar el sol y matorrales; sólo agua salada y un silencio sepulcral apenas perturbado por el rumor de unas olas minúsculas que se niegan a echar espumas.
Es más, dicen que no es una bahía, sino una gran ensenada. Y de ecoturismo ni hablar: la Secretaría de Estado de Medio Ambiente prohibió acampar en la zona el año pasado. Entonces llegan las preguntas: ¿qué tienen esos siete kilómetros de playa que enamoran al visitante? ¿Cuáles detalles la hacen irresistible? ¿Por qué se ha convertido en el destino de moda local que todos quieren visitar y los grandes empresarios turísticos se disputan? ¿Cuáles son los encantos de Bahía de las Águilas?
Un pedazo virgen, todavía...
No hace falta decir el nombre completo. En los últimos años, al mencionar la palabra bahía la mente ya no viaja al norte del país. Decir bahía hoy día significa viajar al Suroeste, a la provincia de Pedernales, a 323 kilómetros de Santo Domingo.
Para encontrarla, enclavada en el Parque Nacional Jaragua, entre Punta Chimanche y Punta Águila, hay que salir rumbo a Pedernales y, 12 kilómetros antes de llegar a la ciudad, doblar hacia Cabo Rojo. Atravesar el paisaje estepario del parque, entre matorrales y guazábaras, entre grises y verdes, es de por sí una aventura, y no por las malas condiciones del camino. Enormes cactus y arbustos bajos en los costados, tierra roja en el suelo y una franja azul que aparece a intervalos acompañan a los visitantes que consideran esa zona “hermosa”.
Cómo llegar
Al llegar al pequeño poblado de Las Cuevas, famoso porque sus pocos habitantes viven en las cavernas de la zona –dicen que huyéndole al sol-, varios botes esperan a los visitantes que irán por mar hasta Bahía de las Águilas. Los que decidan viajar por tierra deben hacerlo en un vehículo 4 x 4 y poner un experto al volante.
Por agua, el recorrido de unos 15 minutos se hace bordeando la costa. Los enormes farallones que se alzan en el mar -algunos parecen verdaderos conos de helado- son los primeros en pronosticar un paisaje de ensueño.
El bote se detiene, los pasajeros bajan. Ahí está Bahía, tan grande que los ojos no la pueden abarcar, confirmando por qué los turistas criollos la han bautizado como una de las playas más bellas del país.
La vista justifica el viaje. Tan claras que permiten fotografiar la sombra, sus aguas son las más transparentes del país y sus arenas las más blancas. No hay palmeras porque el paisaje no las necesita, ni sillones de playa porque el hotel más cercano está a kilómetros de distancia.
¿Qué tiene Bahía que enamora a la gente?
Aunque difíciles de ver, según las autoridades de Medioambiente, alrededor de la bahía, formando parte de los 1,374 kilómetros cuadrados del Parque Nacional Jaragua, se esconden unas 130 especies de aves de las que 10 son endémicas, 76 residentes y 47 migratorias.
En sus aguas abundan los corales, las estrellas de mar, las gorgonias Pseudoterogorgia (invertebrados marinos que parecen esqueletos de arbustos) y las praderas marinas. Si hay suerte, es posible ver tortugas carey, pues se dice que en estas playas se encuentra el mayor anidamiento del Caribe y la mayor cantidad de careyes jóvenes del mundo. Igualmente importantes son las poblaciones de iguana rinoceronte, paloma coronita, paloma ceniza, lambíes y manatíes. Plantas endémicas como la canelilla y el guanito conviven con el guayacán, el roble, el gayuco y la guazábara.
En el Parque Jaragua, establecido en 1983, también se han encontrado importantes yacimientos arqueológicos prehispánicos que registran asentamientos indígenas. En las cavernas El Guanal, La Poza y Mongó aún se pueden ver las pictografías realizadas por los taínos.
Por su gran biodiversidad, el parque fue declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera en el año 2002, junto con los parques Lago Enriquillo y Sierra de Bahoruco. Y por otras razones la belleza de los alrededores y las pocas precipitaciones, Bahía de las Águilas se debate desde hace años entre la lujuria de los grandes empresarios turísticos que desean construir infraestructuras permanentes en la zona y el celo de los grupos ecológicos que, como la Coalición para la Defensa de las Áreas Protegidas, aseguran que se trata de un ecosistema frágil “cuya conservación y uso público demanda de una visión de futuro y un alto sentido de responsabilidad ante la sociedad dominicana y ante el mundo”. Por tratarse, además, de un área protegida, está prohibido acampar, hacer fogatas y dejar basuras entre la maleza. Por las fundas que cuelgan de los árboles y los palos secos que hay en la arena, es obvio que no todos obedecen las reglas.






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marzo 03, 2010
| By : Rudy Enmanuel Perez | In :

Monte Grande tiene el color de la tierra seca. Sus casas son trozos de madera techados con yagua o cana. Algunos hogares consiguieron cubrirse con hojas de zinc. Pero todos los habitantes obligatoriamente tienen que amasar lodo cuando llega la lluvia, porque casi 200 años de existencia no han sido suficientes para que en esta pobre y rural comunidad del Suroeste las autoridades construyan calles de asfalto. Ni siquiera el caliche se ha dejado ver por estas latitudes.

Para llegar aquí es necesario recorrer 11 kilómetros de paisaje agreste y accidentado, partiendo de la carretera Azua-Barahona. A falta de rutas de transporte colectivo, la unión del cactus y la bayahonda se convierte en la única compañía constante.
(Estos pies pertenecen a niños que no saben de parques ni de salas infantiles. Las calles polvorientas de Monte Grande se convierten diariamente en su zona de juegos).
La vista se va llenando de soledad y desierto hasta acercarse a los sembradíos de plátano, yuca, ají y batata que indican la entrada a la sección de la provincia Barahona. Decenas de cocotales salpican los conucos y crean la imagen de un pequeño oasis en medio del Sur Profundo.
Generaciones
“Mi mamá nació y se crió aquí. Mis once hermanos y yo crecimos en este campo”, dice calmadamente Santos Torres, quien después sigue compartiendo con los asistentes al velatorio de su madre, Antonia Torres, fallecida la semana pasada a la edad de 97 años. La Hora Santa dedicada al espíritu de quien fuera la mujer más vieja de la comunidad es el evento de mayor trascendencia del día y posiblemente del mes. Las actividades comerciales –desarrolladas en cuatro ventorrillos y un bar– fueron paralizadas temporalmente. En medio de la calle principal un grupo de jóvenes juega a la pelota sin pelota. Batean una pequeña lata de salsa y tratan de pegar poderosos jonrones, como en los partidos de Grandes Ligas.

No ven mucha televisión porque “casi nunca hay luz”. Y no tienen acceso a internet, ni a bibliotecas, ni a parques, ni a espacios culturales, ni a fuentes de empleo, ni a conferencias magistrales, ni a premios de la juventud, ni a programas gubernamentales de capacitación.
Las palabras progreso y desarrollo sólo recorren Monte Grande en tiempos de campaña política. Los niños descalzos también juegan, correteando y levantando polvo debajo del sol de las 11:00 de la mañana. Disfrutan cada minuto porque al mediodía deben vestirse para entrar a la escuela, que tiene dos aulas y está hecha de madera y zinc.
Olvido
“Los políticos sólo vienen a buscar los votos, a enlazar los pavos para la Nochebuena.
Nosotros nada más valemos lo que vale un voto”, dice el agricultor Ángel Pérez, nacido hace 54 años en este mismo pedazo de tierra.

Como los primeros pueblos de la historia, Pérez se instaló cerca de un río –el Yaque del Sur– y aprovechó sus caudales para hacer parir la tierra. Al principio los habitantes sólo producían los alimentos de subsistencia, pero con el pasar del tiempo la agricultura comenzó a reportarles beneficios económicos.
Estas ganancias, sin embargo, son tan pírricas que la mayoría de los hogares no ha conseguido cambiar sus letrinas por inodoros, ni sus pisos de tierra por cemento. “Aquí se vive de agricultura y crianza. Nosotros producimos lo que comemos y la otra parte la vendemos en el pueblo o en la capital”, asegura el pequeño productor Zoilo José Florián.
De inmediato agrega que los campesinos llevan el agua a los conucos valiéndose de un sistema de riego que funciona con la energía de dos paneles solares donados por una entidad de cooperación evangélica.
Desde la primera hora del día los padres de familia andan con el machete al cinto, procurando que sus sembradíos cuenten con las mejores condiciones ambientales.
La cosecha es finalmente transportada en camiones de alquiler. La pobreza material arropa completamente el panorama.
Se huele en los anafes encendidos con leña y se toca en el barro sin procesar utilizado en el empañete de algunas viviendas.
Cuando alguien se enferma tiene que recurrir a la creatividad para llegar a uno de los centros de salud de los pueblos de Azua o Barahona, porque por estos lugares los dominicanos y las dominicanas ni siquiera tienen acceso a un botiquín público.
En medio de este panorama, los habitantes de Monte Grande se aferran a una esperanza. Si el proyecto de Central Hidroeléctrica del que oyen hablar hace más de cuarenta años llega a materializarse, todas las familias serán reubicadas en tierras con mejores condiciones.

También serán beneficiadas con proyectos habitacionales y otras asistencias gubernamentales.
En la construcción de la presa, arropada por un escándalo de sobrevaluación, descansa el futuro de una comunidad que sobrevive en las profundidades del Sur. “Desde que yo era un muchachito oigo mentar esa presa.
Ojalá que ahora la hagan de verdad”, dice Florián, mientras sacude el polvo color ceniza que entró a sus zapatos. “Hace mucho que no llueve”.
LA REGIÓN SUR NECESITA CONOCER EL DESARROLLO
“Muchas de las comunidades del Sur se encuentran dentro de las zonas donde los recursos para la producción de alimentos son eminentemente pobres y escasos. Por sus condiciones de clima y suelo, la región está considerada como la más pobre del país, explica la fundación Sur Futuro. La agricultura es la principal actividad económica de los sureños.
Pero no puede mejorar su productividad por las condiciones climatológicas y geográficas de la zona.
La mayoría de las ciudades presentan deficiencias de infraestructura vial y vicios en la planificación urbana. En la provincia Barahona, donde se ubica Monte Grande, hay 201,453 habitantes, de acuerdo a las proyecciones derivadas del Censo Nacional de Población y Vivienda del 2002. La Oficina Nacional de Estadística (ONE) afirma que el 13.45% de los hogares de esta provincia se encuentra en estado de hacinamiento extremo, esto es, más de 4 personas ocupan un mismo dormitorio. La tasa de desempleo va del 17 al 32%, lo que refleja las pocas oportunidades que se presentan a las nuevas generaciones. Cientos de barahoneros residentes en comunidades rurales tienen que trasladarse a la ciudad en busca de servicio médico.
El acceso al agua potable y a la energía eléctrica también es deficiente. El turismo ha venido a mejorar las condiciones de vida de quienes residen en las cercanías del mar, pero es insuficiente para que las poblaciones más apartadas aprovechen los beneficios de las visitas de placer. La ONE explica que las condiciones socioeconómicas del lugar hacen que gran parte de la población emigre buscando oportunidades de alimentación, salud y vivienda. Entre esos emigrantes se encuentran las familias que decidieron dejar Monte Grande para mudarse a Santo Domingo.
Se fueron los que se cansaron de esperar la construcción de la presa que canalizará los caudales del Yaque del Sur; los que no creen en las promesas de reubicación del Gobierno ni en el futuro de las áridas tierras del Sur.
Aquí quedan doscientas familias de dominicanos y dominicanas que sí creen en la obra. Y esperan con paciencia el día de su construcción.
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marzo 02, 2010
| By : Rudy Enmanuel Perez | In :

Hoy se cumplen 166 anos de nuestra Independencia.. Loor a Duarte, Sanchez y Mella por ser las Puntas de Lanzas de aquellos libertadores que nos desencadenaron del Yugo Haitiano, hoy es el día de la Fiesta Dominicana!! Viva nuestro País!!
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febrero 26, 2010
| By : Rudy Enmanuel Perez | In :
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febrero 18, 2010
| By : Rudy Enmanuel Perez | In :
Hace unos días, se me perdió la cartera con todos los documentos (la que por suerte encontré luego, y me ahorré esa lucha de conseguir los documentos), por lo cual visité un destacamento policial para solicitar un acta que conste el reporte de la perdida.
Después de hacer mi fila, entré a la oficina donde me atendieron, el policía muy cortésmente me hizo el acta pero surgió el primer problema; no había tinta en el printer para imprimir el documento, por lo que debí salir a sabanear donde hacerlo, cuando encuentro un lugar se presenta el segundo problema; el archivo de mi acta no estaba en la memoria, por lo cual debí volver al destacamento para que el policía lo ponga (Todo era parte de un plan), ya cuando llegué, estaba la oficina llena de gente, por lo que tuve que esperar a que todos tengan sus actas para yo llevarlos al sitio donde imprimirlas, 2 horas después, salí encabezando aquel batallón de gente a printear, al llegar al lugar lo hice yo primero con el pensamiento de dejarlos a todos atrás y resolver yo, solo me quedaba volver al destacamento a entregarle una copia al policía y que me firme el documento.. Ahí se presentó el tercer problema, el cuando me ve llegar me pide que cierre la puerta de la oficina y muy tiernamente me dice: Mi hermano, ´toy quedao´ aquí por un pasaje, dame algo! Le dí sus 100 pesos, pero estoy seguro que ese día ese verdugo reunió bastante, porque ese mismo procedimiento haría cuando fueran llegando los demás.
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| By : Rudy Enmanuel Perez | In :